CARTA PARA TODOS LOS OBISPOS

Su Excelencia :

Mi nombre es Leo Gómez y soy un Laico Católico, Apostólico y Romano, Consagrado a Cristo, y es para mí motivo de alegría, escribirle con la esperanza de poder recibir sus bendiciones...

Humildemente le digo que el Espíritu de Dios habita en quien suscribe y bajo Su dirección le escribo esta carta para transmitirle el siguiente mensaje:

Sr. Obispo... le ruego que se revisen las señales que claramente indican el Fin de Los Tiempos y que se disponga a todos los Sacerdotes bajo su dirección, a que anuncien la URGENTE necesidad de la conversión... y de estar preparados ya! para el Juicio de Dios.

Ciertamente este aviso, de estar preparados, lo hace la iglesia constantemente; pero Sr. Obispo... ¿ha funcionado este anuncio? ¿ha incrementado el número de Fieles? ¿ha ido la comunidad en progreso espiritual?

Ciertamente no ! y la realidad es que está disminuyendo ¡!!

Tengamos en cuenta, Sr. Obispo, que el ser humano "no compra el billete de la Lotería", por así decirlo, hasta asegurarse que la rifa está muy próxima.

En general, el hombre siempre espera la cercanía de los acontecimientos para hacer algo al respecto; y por ello, es urgente que se anuncie ¡ya! de manera clara y precisa, en todas las iglesias, la inminente Segunda Venida de Nuestro Señor Jesucristo a juzgarnos.

El vendrá con Fuego, según está escrito, y esta urgencia de los Tiempos es la razón por la cual hago pública esta carta y la dirijo individualmente a cada Obispo de todas las Diócesis del país.

De hecho nada de esto es nuevo; es simplemente lo mismo avisado por Nuestra Madre Santísima, la Virgen María, desde sus apariciones en Fátima; pero... ¿hemos hecho caso ???

Lamentablemente… Satanás, que tiene poder y sabe las cosas, ha levantado falsos profetas, que dolosamente y para confundirnos han anunciado, en tiempos erróneos, la inminencia de los acontecimientos. El Espíritu del Mal nos está cribando a todos... y está teniendo éxito porque son muy pocos, los que en humildad buscan la ayuda de DIOS para poder discernir, quién es, en verdad, un Profeta de Él ¡

Aparte… El exceso de tentaciones en que se encuentra actualmente sometido el clero, ha hecho desaparecer a muchos de Sus Sacerdotes Santos, quienes podrían, con su alta espiritualidad, determinar la veracidad de una revelación privada local, sin necesidad de estudiarla por años.

Afortunadamente está escrito… “que la Sabiduría solo se revela a los humildes, a los que son como niños.” Por eso le suplico, Sr. Obispo, que reúna a su grupo de sacerdotes y, como niños en busca de los consejos de Su Padre, le pregunten a Él por el origen de ésta carta y la Verdad que ella contiene.

Es cierto que “nadie sabe ni el Día ni la Hora...” pero también, a este respecto está escrito:

Hipócritas…podéis conocer cuando va a llover o cuando va hacer calor y no podéis discernir las Señales de Los Tiempos ¿?!!

Aparte dice la Escritura, en Hechos 2, 17-21, "Sucederá en los Últimos Días, dice el Señor, derramaré Mi Espíritu sobre toda Mi Creación... y tanto jóvenes como niños, ancianos como adultos tendrán visiones y profetizarán ¡!!

Sr. Obispo, podemos cerrar los ojos e ignorar que el Espíritu Santo esté derramándose por todos lados, pero no podemos evitarlo; su efusión está sucediendo con tanta fuerza y por todas partes, que solo falta que las piedras hablen. De hecho, algunos sacerdotes ya han recibido Carismas y Dones del Espíritu Santo, pero, por Obediencia, no dicen nada a los fieles de las revelaciones que han tenido sobre la hora del Juicio que ya se acerca.

Sr. Obispo, El Amor debe estar por encima de todo; por esta razón, el propio Jesús, violando la Ley del Sábado, curaba enfermos y hacía sanaciones en un día en que era prohibido trabajar.

De igual modo, el Amor también se encuentra por encima de la Obediencia y por esta razón todos somos responsables de lo que se nos ordena.

Hay que ser Obedientes, si, Sr. Obispo, pero también hay que ser audaces y osados en hacer el bien. No hay que dejar que la Prudencia se convierta en Imprudencia.

Por lo anterior, Sr. Obispo, le ruego… no permita que nuestros Sacerdotes sean reos de condena eterna por no avisar al pueblo de lo que se avecina. No permita que se cometa el mismo error de hace 2000 años, en que los Sacerdotes, por ignorancia, por envidia o por soberbia, no pudieron discernir los Tiempos, y reconocer a Jesús como el Mesías prometido... lo crucificaron y lo mataron.

En resumen, Sr. Obispo, el Mensaje que Dios quiere que sea ya publicado y anunciado abiertamente en todas Sus Iglesias, es el siguiente:

Arrepiéntanse ! Pues el Tiempo de la Misericordia está por terminar. Cambien sus vidas y vivan santamente; hagan sacrificios y conviértanse antes de Mi Venida, dice el Señor.

¿Estáis sordos? ¿Es que no escucháis Mis pasos ?
¿Quién de vosotros Me Ama por sobre todas las cosas ?
¿Quién de vosotros ama a su prójimo como a sí mismo ?
¿Quién de vosotros no miente ?
¿Quién de vosotros sois de los poquísimos que no peca todo el día?
¿Dónde están los humildes ?
¿Estáis ciegos? ¿ Es que no podéis sentir la fuerte presencia de Satanás entre vosotros ?

También los días de Satanás están contados, y él, al saberlo, está triplicando su maligna presencia por doquier.

Mis cuatro ángeles están prestos a barrer todo el mal de la humanidad. Son los últimos 10 metros de esta carrera por la salvación de las almas.

A Mis fieles les suplico ofrecerse a Mí como Almas Víctimas en reparación de los Pecados de los cautivos de Satanás, que no tendrán tiempo de convertirse.

Ya no soporto el Dolor de Mi Hijo, por vuestros pecados; ya no soportamos vuestro desamor. Han despertado Mi Ira...

El Tiempo de Mi Justicia está presto a comenzar. La naturaleza se va a rebelar contra todos vosotros.

Arrepentíos en esta ÚLTIMA HORA de Misericordia !!!

Consagraos ya a Mi Sagrado Corazón y al Inmaculado Corazón de Vuestra Madre, Mi Madre, la Virgen María, que será el único refugio en esos días que se avecinan.

Rezad, rezad, rezad, rezadme a Mí el Rosario de Ella; hacedlo despacio, con Fe... con Amor.

Invocad la protección de Mi Arcángel San Miguel, como ya Mi Profeta os anunció en Daniel 12. Invocadlo con la oración que Yo inspiré a Mi amado siervo León Xlll.

Finalmente, Sr. Obispo, está escrito que "quien se dice Profeta o ser enviado de Dios debe ser probado..." pues bien, quien lea esta carta y haga la siguiente oración, despacio, con fe y de rodillas, recibirá desde lo Alto, una prueba irrefutable de la Verdad.

Padre Bueno y Misericordioso, yo te amo... Te pido Perdón por todos mis pecados y mis culpas. Y en este momento, libremente y con alegría te entrego para siempre mi voluntad y mi corazón, para que me ilumines ; Hazme ver las cosas Padre mío...

Me consagro y consagro a toda mi familia a Ti y a Tu Sagrado Corazón...

Ven, Señor... Ven y sáname, Ven y sálvame ! Amén.

Dichoso todo aquel que crea en este mensaje (Prov. 1, 23 - 33) y empiece ya! a vivir en Santidad.

Para Gloria de Dios...

Leo A. Gómez

E-mail: palabrasdivinas@yahoo.com